viernes, 18 de julio de 2014

LA FORADADA DE CANTONIGROS

Con el calor, lo que más apetece es estar a la sombra y fresquito. Pensar en una caminata por la montaña es lo último en lo que pensamos pero si como recompensa a nuestro esfuerzo nos espera un picnic con buenas vistas y bañito refrescante, entonces... vamos allá!

Cantonigros es de esos sitios que he visto mil veces en los folletos publicitarios de Cataluña pero que por razones que desconozco, nunca había visitado. Este sábado, fue el destino que le indicamos a nuestro GPS (bendito invento!).

Una vez llegado al pueblo, el siguiente dilema es, ¿dónde dejamos el coche? Este pequeño pueblo lo tiene todo bien montado para recibir a los excursionistas que se acercan a su paraíso. Nada más entrar vimos una "P" muy grande indicando donde se encontraba la explanada para dejar los coches. A ver, para los que conozcan la zona, no penséis encontrar un parking tan grande y bien organizado como el de Rupit, por lo que si queréis dejar bien aparcado vuestro coche, al sol eso sí porque de árboles no hay ni uno, os recomiendo ir bien temprano. Soy mala calculando a ojo pero creo que cabrían unos 25 coches o así. (Igual me he pasado....).

Desde el mismo parking empieza el camino hacia la Foradada, nuestro destino de hoy. Creo recordar que no había ningún cartel que lo indicara pero tampoco tiene perdida si estas en el parking: o entras en el pueblo o te adentras en la naturaleza. Además si miráis el suelo, de cuando en cuando iréis viendo las señales amarillas (sigue las baldosas amarillas, como en el Mago de Oz).

El camino es bastante fácil para un adulto y casi plano al principio, pero nosotros que íbamos con nuestra peque de 3 años recién cumplidos, vimos que se le hacía un poco complicado. Lo mismo pasaba con alguna señora mayor que nos encontramos durante la bajada y la cual, mientras nosotros ya subíamos, todavía no había conseguido llegar abajo.



Se camina por lo que parece un rio seco y claro, hay muchos pequeños desniveles de pocos centímetros que para nosotros no es nada pero para mi hija que no iba mirando el suelo, era ir de traspiés en traspiés y todo el rato a levantarla en volandas para que no se cayera. Gran parte del camino es de piedra por lo que a ratos resulta un engorro llevar los palos pero aun así, recomiendo cogerlos ya que me facilitaron muchísimo la vuelta para salvar los desniveles que empiezan un poco más adelante.



Poco a poco vamos descendiendo casi sin darnos cuenta y el camino, que al principio era bastante ancho, se estrecha tanto que te obliga casi a ir en fila india. Ahora el terreno ya es más montañoso y a veces las raíces de los árboles dificultan un poco el paso pero sin un poco de emoción, no habría aventura. Sólo hay que prestar atención en un punto concreto del camino para no desviarnos de nuestro destino. Cuando lleguéis aquí... buscad la flecha indicando "La Foradada"



Esta segunda parte del camino ya es más divertida, de bajada por supuesto porqué de subida cuesta un pelín más. Además ya se empieza a oír el agua y eso aumenta nuestro nerviosismo. Si vais con niños muy pequeños, haceros a la idea que tocará cargarlos a la espalda porque sus piernecitas no pueden hacer ni el desnivel de subida ni el de bajada. Pero son 5 minutos. El resto lo pueden hacer de la mano perfectamente (pero no solos, eh??. Sino llegaran antes que nosotros pero con magulladuras incorporadas).

Cuando ya te preguntas, ¿pero cuando llegamos? entonces justo te encuentras con esta maravilla:



Un rincón de postal. Un lugar enmarcado con piedra con una larga cascada donde refrescarse.

El nombre de Foradada (Roca Foradada), significa agujereada y supongo que al haber en la roca esta ventana tan curiosa, se ganó el nombre.



Para muchos aquí acaba la excursión. Es hora de extender la manta, sacar la merienda y darse un chapuzón. Pero si os habéis quedado con ganas de marcha (al fin y al cabo la bajada son 30 minutos, y algunos más para subir....) os recomiendo que crucéis el rio y os dirijáis por la zona de atrás a la Foradada y a partir de allí... a seguir investigando el terreno.

Una última recomendación: si podéis, ir un día después de que haya llovido: la cascada estará en todos su esplendor. Eso sí, llevad buenas botas para evitar un resbalón!


Feliz merendola.

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