Que los niños necesitan ir al parque para desfogarse está claro.
Pero... ¿quién no tiene ganas de columpiarse o tirarse por un tobogán como
hacen ellos en vez de estar sentado en un banco esperando a que se cansen? Yo
soy de las que cuando no mira nadie.... me columpio un buen rato con mi hija.
Pero claro, tirarme por el tobogán... como que no. Me da bastante vergüenza que
me pille alguien subiendo el tobogán con tacones... Este finde encontramos la
solución en el Parc Turó de Can Mates de Sant Cugat del Valles, un
parque en forma de montaña con toboganes aptos para adultos.
Por lo general en los parques ya te indica a partir de qué edad no
está permitido subirse en los columpios pero en este parque no vimos
prohibiciones para los toboganes. Es más, si vuestro hijo es un poco pequeño,
puede salir volando si no lo estáis esperando abajo como si fuerais una
colchoneta. Si lo visitáis, veréis montones de padres tirándose con sus hijos
por los cuatro toboganes principales. Dos en forma de tubo, otro doble para
tirarse cada uno por un lado a ver quién llega antes... Pero el mejor, es uno
en el que bajas dando botes, parecido al de los parques acuáticos pero con la
diferencia que como no controles ... en vez de caer dentro de una piscina de
agua os podéis dar de bruces contra el suelo al salir volando sin control. Para
que os hagáis una idea de la velocidad que coge, mi hija de 5 años bajó todo el
rato con su padre. Pero también he de reconocer que niños de su estatura se
atrevían a bajar solos y los padres los pillaban a tiempo antes de tocar con la
cara en el suelo.
Otro problema de los parques es encontrar aparcamiento cerca.
Todos sabemos que llegamos al parque con mucha energía, corriendo con la
bicicleta o el patinete, y dejando atrás a los papas muy pronto. Pero la
vuelta... aix, que dura se hace, cargando al niño, la bici y la pelota. Aquí por suerte podemos aparcar justo
enfrente del parque ya que está ubicado en una zona residencial de Sant Cugat,
el Parc Central (precioso para pasear) con calles anchas y capacidad para
muchos vehículos. Nosotros llegamos un domingo sobre las 11 y la verdad es que
había muchísimo sitio libre. Para llegar, seguid las indicaciones que
encontrareis para ir al CAP de Can Mates y si tenéis GPS, indicarle las calles Josep Irla y Ramón
Llull. El parque es alargado así que en
algún momento lo cruzareis con el coche y os podréis ubicar para empezar a
buscar aparcamiento.
Aparte de los toboganes, que están en la parte más alta del
parque, si seguimos bajando podemos encontrar otras atracciones para nuestros
peques. A los pies de los toboganes hay un camino de madera con desniveles y
puentes con tablones que se mueven. Cuando se cansen de hacer equilibrios,
justo al lado hay un tobogán un poco extremo para los niños pequeños, al cual
para llegar a lo más alto primero han de escalar por una torre de madera muy
bien protegida con cuerdas. A mi hija le encantó y costó mucho hacerla cambiar
de actividad.
Seguimos bajando y llegamos a la parte más light del parque, ideal
para los más pequeños, con columpios tradicionales, una zona de arena para
jugar y ensuciarse, mesas para montar un
picnic,... En este mismo nivel
encontramos 2 tirolinas, una de las cuales puede ser usada por niños muy
pequeños ya no están separadas del suelo ni un palmo. Los medianitos de
Preescolar, necesitaran subir un pelín las piernas para no tocar con los
zapatos el suelo. Mi hija probó las dos pero lógicamente, con 5 años le gustó
más la de los niños grandes.
Aquí finaliza el parque pero continua por un paseo arbolado, donde
no siempre vamos a la sombra, paralelo a
una pequeña riera la cual podemos ir cruzando por pequeños puentes de madera.
Es una zona romántica construida con buen gusto donde pasear
tranquilamente. En septiembre el
riachuelo bajaba vacío pero nos hemos propuesto volver más adelante porque debe
ser un camino precioso. Además, a pesar del calor de estas últimas semanas,
algunos árboles habían empezado a dejar su tono verdoso por uno más rojizo,
signo inequívoco de que el otoño está a la vuelta de la esquina.
Esta zona es la ideal para que los peques acaben de desfogarse con
la bici, los patines o el patinete. Por esta zona también encontraremos un
parque infantil de los tradicionales y una atracción que yo llamo red de araña.
Son esas atracciones en forma de triángulo que has de ir escalando cogiéndote a
las cuerdas para llegar hasta arriba de todo. Esta atracción la recomiendo para
chicos mayores. Mi hija no llegaba de una cuerda a otra y eso que le puso
empeño porque arriba de todo la esperaba un súper tobogán. Pero no hubo manera
y tuvimos que subirnos para rescatarla al entrarle el miedo de altura.
Feliz
día de parque
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